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Actualidad

Ecologistas vegetarianos ?

Cerca de 25.000 personas mueren a diario por enfermedades asociadas al hambre. Cada año 6 millones de niños menores de 5 años mueren por el hambre y la malnutrición

SE PUEDE SER ECOLOGISTA SIN SER VEGETARIANO ?

El vegetarianismo y el veganismo adquieren cada vez más peso dentro del movimiento ecologista. En este artículo destacamos algunos de los argumentos éticos y ecológicos en favor de una alimentación vegetariana.

Se llama vegetarianas a las personas que se abstienen de comer carnes y pescado. Los vegetarianos que consumen huevo y leche o sus derivados se denominan ovo-lacto-vegetarianos. Quienes evitan por completo todo producto de origen animal se llaman vegetarianos puros o veganos.

Algunas culturas son tradicionalmente vegetarianas según recomiendan más o menos estrictamente religiones como el jainismo, el hinduismo o el budismo. Y en las culturas que no lo son ha habido desde siempre personas que han adoptado y defendido el vegetarianismo: Pitágoras, Leonardo da Vinci, Tolstoi, Franklin, Einstein o Gandhi son algunos ejemplos de vegetarianos célebres.

Históricamente los motivos aducidos por las religiones y los individuos para adoptar el vegetarianismo han sido fundamentalmente evitar la muerte y el sufrimiento de los animales, pero también ideales de pureza y la creencia de que la abstinencia de carne favorece la concentración mental y la espiritualidad.

Consumo de carne y contaminación

La media mundial de consumo de carne es de aproximadamente unos 30 kilogramos anuales, muy desigualmente repartidos. En Norteamérica se ingieren 132 kilogramos anuales por habitante, en la India 2 y en España 90.

En México, el consumo per cápita de carne disminuyó de 17 a 15 kilos en los últimos tres años.

Las cifras varían según las fuentes, pero por poner un ejemplo, algunos estudios han mostrado que para producir un kilo de carne se necesitan 16 kilos de cereales, 20.000 litros de agua (producir un kilogramo de cereal sólo precisa 100 litros) y la energía equivalente a 8.3 litros de gasolina. En el mundo hay más de tres cabezas de ganado por cada ser humano. A alimentarlo se destina el 30% de la producción agraria final y algo más del 50% de la superficie productiva del planeta.

Un informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura) concluyó que las granjas industriales tienen un impacto negativo directo sobre la tierra, el agua, el aire y la biodiversidad a través de la emisión de contaminantes, el uso de combustibles fósiles y la sustitución de las fuentes genéticas animales.

La FAO estima que existen cerca de 840 millones de personas desnutridas. Esto es el 14% de la población humana. Cerca de 25.000 personas mueren a diario por enfermedades asociadas al hambre. Cada año 6 millones de niños menores de 5 años mueren por el hambre y la malnutrición. Con una expectativa de 9.000 millones de personas para el año 2050.

Una de las cuestiones más urgentes que encaramos como especie es cómo nos alimentaremos. Según algunas fuentes, con el 15% de los cereales empleados en el engorde de ganado se podría solucionar el hambre crónico de los países pobres.

La producción de carne y lácteos es notoriamente ineficiente energéticamente hablando. Todos los animales usan la energía de la comida para moverse, mantener su temperatura y su funcionamiento fisiológico.

Esto significa que sólo un pequeño porcentaje de la energía obtenida se convierte en carne o lácteos. La eficiencia también se puede medir en términos de la tierra que se requiere para producir el alimento. Una persona con una dieta vegetal variada, con verduras, frutas, cereales y legumbres, puede requerir unos 700 metros cuadrados de tierra para producir todo su alimento. Reemplazando un tercio de estas calorías por las obtenidas de leche y huevos, se duplica la cantidad requerida (1,400 metros cuadrados). Una típica dieta mexicana omnívora requiere cinco veces más superficie.

Así, millones de pobres mueren a causa de las enfermedades de la pobreza mientras las tierras donde podrían cultivar cereales, legumbres, frutas y verduras para alimentar a sus familias se destinan a alimentar al ganado para abastecer de carne barata a los consumidores de los países ricos. Y millones de estos últimos mueren de enfermedades favorecidas por el consumo de carne (ataques cardíacos, apoplejías, diabetes, cáncer?).

Con cientos de millones de personas que no obtienen el alimento necesario para satisfacer sus necesidades básicas, y miles de millones que no tienen acceso a agua limpia y segura, hay que encontrar métodos sostenibles para producir alimentos sin degradar la salud del planeta.

A medida que avanzan las ciencias ambientales, es cada vez más evidente que el hábito de comer carne agrava problemas como la deforestación, la erosión, la escasez de agua potable, la contaminación atmosférica y del agua, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la injusticia social, la desestabilización de las comunidades y la extensión de las enfermedades.

?Si todo el mundo dejara de comer carne ahora mismo, dentro de ocho semanas, el clima cambiaría y se tornará benevolente. Todo lo que ha sido dañado regresará a la normalidad en un lapso de ocho semanas?, afirma la reconocida ambientalista Ching Hai.


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